(b. Bolivia, 1951). Las obras de Valcárcel, hiperrealistas y agudamente críticas, han abierto nuevo terreno en el arte boliviano. Sus piezas que denuncian las dictaduras militares del país se aproximan a los estilos alemanes de Darmstadt y Düsseldorf, como en el Campo de alcachofas de 1981. Entrenado como arquitecto, Valcárcel combina colores intensos con dibujos excelentes para parodiar la satisfacción de la clase media y explorar las relaciones simbióticas entre un individual y su ambiente. Sus espacios a veces crean un efecto trompe l'oeil, como en la serie Caras-rostros. Su pintura Bolívar (1994) usa todas estas técnicas para criticar las múltiples interpretaciones del héroe nacional.
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